Disuasivos acústicos: Armas letales para reprimir a una ciudadanía desarmada

Pese al enorme y acreditado daño causado por el uso de armas y proyectiles supuestamente “no letales”, que han causado al menos 5 muertes;
traumas oculares a más de 300 personas, muchos de los cuales han quedado con
ceguera parcial o total.

Sin considerar que según estadísticas oficiales las personas heridas en la
represión de las manifestaciones superan las once mil; ni el hecho de haber
torturado a cientos y quizás miles de detenidos ni el que existan más de 70
querellas del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) contra Carabineros
por abuso sexual de mujeres y niñas; ahora el Gobierno se dispone a aumentar su
potencial represivo con la incorporación masiva de nuevas armas de alto impacto.

Todo con el fin de intentar poner freno a la revolución ciudadana que se mantiene
firme en todo Chile a 50 días de iniciado (18 de octubre) el “estallido social”
detonado por el alza en el valor del pasaje del Metro de Santiago.

En efecto, el subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla, informó el miércoles 4 –en
entrevista con el diario El Mercurio- que el Gobierno está evaluando dotar a
Carabineros con “una línea de nuevas armas no letales” entre los que sobresalen
los “dispositivos acústicos”. La justificación: “Lo que queda en la calle es pura y dura delincuencia común”,
expresó Ubilla.

Añadió el Subsecretario: “Estamos en un plan de dotar rápidamente a Carabineros
de equipamiento nuevo para recuperar parte de lo que hemos perdido” para así
contar en 2020 “con una nueva capacidad tecnológica y operativa importante”.
Ubilla reveló que, además de apertrecharse con nuevos carros lanza-agua y
lanzagases, vehículos de transporte de personal, dispositivos propagadores de
gas pimienta, nuevas bombas lacrimógenas, y equipamiento de protección
personal como cascos, guantes y trajes antillamas, el gobierno está analizando la
posibilidad de adquirir “disuasivos acústicos” los que, según él, se usan en más de
60 países. “Nos quedamos con el lanzagua, que es de los 80’ y el lanzagases, que
es de los 70′, por lo que es necesario renovarse”, expresó.

Este alto funcionario de Gobierno dio a conocer al citado medio que la posibilidad
de hacerse de dispositivos acústicos será analizada con la asesoría que
entregarán a Carabineros diversas policías extranjeras entre las que mencionó la
Guardia Civil y la Policía Nacional de España; la Policía Federal de Alemania y el general Óscar Naranjo, exdirector de la Policía Nacional de Colombia y actual asesor de seguridad del Banco Interamericano de Desarrollo.

Armas de guerra contra manifestantes

Los “disuasivos acústicos” son básicamente de dos tipos: las granadas aturdidoras
de luz y sonido, mejor conocidas como “flashbangs” y los dispositivos acústicos de
largo alcance (LRAD, Long Range Acustic Device).

El LRAD fue producido originalmente por American Technology Corporation (EU).
En un principio fue concebido para dos tipos de usos: la emisión de mensajes
sonoros y la irradiación de sonidos dolorosos.

Definida como arma “no letal” por sus fabricantes, se ha usado en situaciones
de guerra y para sofocar manifestaciones.

En Chile esta arma fue utilizada sólo una vez, al menos de lo que se tenga
registro. Esto ocurrió el 11 de septiembre de 2008 en la población Lo Hermida, de
Santiago de Chile. Se utilizó en medio de un operativo de represión efectuado por
Carabineros a protestantes que se expresaban en rechazo del aniversario 35 del
golpe militar de 1973. En la ocasión, el uso de este dispositivo creó consternación
en la ciudadanía, dada las reacciones de dolor y pánico que generaron entre los
afectados.

Los flashbangs, por su parte, acaban de ser estrenados en el reciente ciclo de
protestas. Según reportó el diario digital Resumen, de Concepción (Región de Bío
Bío), en nota de 28 de noviembre, durante la tarde del martes 26, en medio de una
jornada de huelga nacional, Carabineros lanzó una de estas bombas contra los
manifestantes. “Según las personas que presenciaron el hecho, el artefacto
lanzado por la policía explotó generando un fuerte ruido” que afectó seriamente a
algunos de los que participaban en una manifestación en las cercanías del Palacio
de Tribunales.

“Posterior a los sucesos, manifestantes recogieron los restos del artefacto lanzado
por carabineros, constatando que se trataba de un arma explosiva, similar a una
granada”.

Según las especificaciones consignadas en el artefacto, la granada aturdidora
correspondía al modelo GB 707 de marca CONDOR (Brasil) “que sería la versión
pequeña de la granada GL-307, también utilizada por la policía de Colombia”.
Esto, de acuerdo a lo que reseñó Resumen.

En la ocasión también fue encontrado un segundo artefacto. Se trata del modelo
7290 Mini Bang del fabricante estadunidense Combined Tactical Systems.

En entrevista con este corresponsal el médico forense y “Gobernador” de la
Asociación Mundial de Medicina Legal (WAML) Luis Ravanal expresó que los
dispositivos acústicos “pueden producir una amplia variedad de lesiones, desde
daños auditivos leves a severos, sordera permanente, trastornos visuales,
reacciones de pánico y terror, así como dolor, desorientación, quemaduras,
sensaciones de malestar y náuseas”.

“Aunque el ejército estadounidense ha utilizado simuladores de granadas durante
más de 60 años, la Unidad de Investigación de Operaciones del Servicio Aéreo
Especial (SAS) del Ejército Británico se atribuye al desarrollo de la primera
granada flashbang moderna, a principios de la década de 1970”, informa Ravanal.

El SAS también desarrolló y refinó las tácticas para el empleo de estos
dispositivos. El primer uso operativo documentado de un flashbang fue realizado
por comandos israelíes durante la “Operación Thunderbolt” para rescatar a los
pasajeros de un avión de Air France secuestrado en Entebbe, Uganda, en julio de
1976.

“Los flashbangs crean una explosión de luz extraordinariamente brillante y un
ruido atronador que temporalmente enceguece y ensordece a cualquiera que esté
a pocos metros. El combustible que genera el destello se quema a una
temperatura superior que la lava, por lo que, además, pueden producir
quemaduras severas”, informa este tanatólogo.

El doctor Ravanal -que ha sido perito de parte en las investigaciones por las
muertes del poeta Pablo Neruda y del presidente Salvador Allende- indica que los
flashbangs son granadas de mano modificadas que “cuando explotan en el cuerpo
humano pueden causar lesiones graves o la muerte”.

Añade este especialista: “La policía argumenta que los flashbangs salvan vidas
porque aturden a los criminales que de otra manera podrían disparar. Pero los
flashbangs también han cercenado manos y dedos, han inducido infartos
cardíacos, causado incendios y matado a mascotas”.

Sigue: “Una investigación en EEUU (The Human Toll of Flashbangs; 2015) ha
encontrado que al menos 50 estadounidenses, incluidos agentes de policía, han
sido gravemente heridos, mutilados o muertos por flashbangs desde el año 2000,
cifra que probablemente constituye una fracción del total de casos dada la
escasez de registros desde la implementación de estas armas”.

El forense Ravanal destaca que en el caso chileno “se deben tener en cuenta las
consideraciones éticas, sanitarias, jurídicas y medioambientales sobre la
aceptabilidad y conveniencia respecto al uso de armas acústicas y
enceguecedoras”, como las que el Gobierno pretende usar “como medios de poderío y control policial sobre la población civil, con frecuencias acústicas que son dañinas para la salud, las cuales invariablemente van a afectar a los habitantes en medios urbanos, las cuales no discriminan entre niños, adultos, ancianos, enfermos y animales”.

Foto: Agencia Uno.

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